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viernes, 20 de febrero de 2015

Ébola


Van a por mí, lo supe en cuanto aparecieron con esos horribles trajes de seguridad. No puedo ver sus caras a través de las máscaras que cubren sus rostros, pero les siento muy cerca. Cuchichean entre ellos sobre el tratamiento que me van a aplicar y hablan de llevarme muy lejos para ocuparse de mí en unas instalaciones mejor preparadas. Reconozco que estoy aterrado, no quiero morir así, de una manera tan indigna. Todavía no estoy preparado para ello. Yo sólo vine aquí buscando algo de diversión, y ahora, para mi desgracia, agonizo con cada pinchazo y cada suero que me administran. Pero aún no estoy vencido, atacaré cuando menos se lo esperen, cuando crean que mi huésped se ha curado. Me haré el muerto y les cogeré desprevenidos en un descuido. Entonces los contagiaré a todos.

6 comentarios:

Ricardo Zamorano Valverde dijo...

Aterrador este punto de vista de la enfermedad. Mira que es mala.
Un saludo, Enrique.

Enrique dijo...

Desde luego, es una de las peores enfermedades. Justo hace un año que ocurrió el primer contagio y se desató la histeria colectiva, que se cobró una víctima inocente, el pobre Excalibur.

Oscar Ryan dijo...

Fantastico el nuevo punto de vista.
Un saludo.

Edgar K. Yera dijo...

Un temor Universal, una realidad que sobrepasa los límites de la posibilidad humana por contrarrestar sus mortales y agónicos efectos. La enfermedad en todas sus formas posibles y el inevitable contagio. Erradicada una, siempre aparece otra. Muta y transmuta. Original micro, Enrique.
Saludos.

Jorge Valín Barreiro dijo...

Gran idea la de narrar el relato desde el punto de vista del virus, dotándole de pensamiento propio, algo que no se adivina hasta el final. Gran relato Enrique. Saludos.

Sue - dijo...

Vaya instinto de supervivencia tiene el muy C.
Un saludico.

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