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domingo, 9 de agosto de 2015

Acechanza

Está a punto de cogerme. A cada minuto que pasa se va acercando más y más. Sigilosamente, sin que me de cuenta, me está atrayendo hacia sus redes, hacia su guarida. Me siento sin fuerzas para luchar, no tengo valor para enfrentarme a ella. Noto como va apoderándose de mi ánimo y mi motivación, mis sueños y mis esperanzas. Los atrapa y los digiere, saboreándolos mientras contempla como me hundo en la desesperación. Sabe que ya me tiene, que soy suyo y que no voy a tratar de impedírselo. A fin de cuentas no se está tan mal, ya lo he vivido miles de veces y sé lo que se siente. De nuevo la procrastinación me ha ganado la partida. Hoy ya no escribiré, mañana mejor.

8 comentarios:

Ana Madrigal Muñoz dijo...

Qué buen relato. Me has hecho mirar el diccionario para buscar la palabra procastinacion, que no la había oído antes. Te felicito. Haces que una segunda lectura se encuentre una con otra historia. Un abrazo

Enrique dijo...

Gracias por tus amables palabras Ana. Desgraciadamente la procrastinación se ha adueñado de mí, pues no escribo con la frecuencia que me gustaría debido al estudio y otras obligaciones. Tengo montones de ideas bullendo en mi cabeza y sin embargo nunca encuentro el momento de ponerme a escribirlas. Voy a leer tu último relato a ver si se me pega algo de tu esfuerzo creativo :).

Oscar Ryan dijo...

Muy buen relato. Eso es algo que nos ha ocurrido a todos.
Un amigo mio muy vago siempre decía "No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana"...Jajaja.
Felicidades.

Edgar K. Yera dijo...

La "procrastinación" como terrorífica presencia acechadora. Gran micro, Enrique.
Saludos.

Mercedes Gil Abuelatecuenta dijo...

A mí me ocurre muchas veces. Un gran micro de terror. Un abrazo amigo

Jorge Valín Barreiro dijo...

Algo que conocemos todos los que escribimos, aunque se da en todos los aspectos de la vida. Escondes bien el final, lo que parece un relato clásico de terror con alguna criatura monstruosa se convierte en algo más mundano. Un saludo Enrique.

Sue - dijo...

Jajajaja. ¡Qué bueno! La verdad es que he tenido que mirar el diccionario para saber el significado de la última palabreja. ¡Et´voilá! me encuentro con algo que yo suelo hacer a menudo.
Un saludo, Enrique.

Ricardo Zamorano Valverde dijo...

Cómo nos mantienes engañados hasta la frase final. Mira que conozco tu estilo, pero me ha resultado imposible descubrir el final antes de leerlo, y es porque nos haces creer algo tan diferente de la realidad, que lo hace inimaginable. La historia parece tratarse de un depredador y su víctima (una serpiente, una araña), narrado desde el punto de vista de la víctima, y finalmente, nada más lejos de la realidad. Es depredador y víctima, pero no animal. El depredador, la procrastinación; la víctima, el escritor. Es imposible no identificarse con el texto.
Abrazo, Compañero.

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