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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Micronegros. Volumen II


Lo que no se puede borrar

Los de limpiezas traumáticas hicieron un trabajo perfecto. «Me dejó y se fue», mentí a los vecinos. No quedó ningún rastro, y sin embargo tu presencia me siguió atormentando hasta que lo confesé todo.


Homenaje en negro a Augusto Monterroso

Cuando despertó, el psicópata todavía estaba allí.


Hasta que tu muerte me haga rica

Las joyas y su abultada cuenta corriente fueron mi premio por casarme con aquel vejestorio. Valió la pena, sólo hubo acelerar lo inevitable.


Mafia potagia

Nos sorprendimos al saber que el FBI había localizado a Vinnie Palmieri. Aquellos bastardos habían hecho magia: dar con lo poco que quedaba de él era como encontrar una buena interpretación de Tom Cruise. Misión imposible.


Todo por la presidencia


Soraya bromeaba siempre con que el tabaco le mataría. Tenía razón. A él le gustaban tanto los habanos que no distinguió el puro explosivo que ella le camufló en la caja. Su falso llanto ante el ataúd cerrado conmovió al país.

5 comentarios:

Jorge Valín Barreiro dijo...

Hay que reconocer, amigo Enrique, que esto de los microrrelatos no se te da nada mal. Género difícil por otro lado, pues uno siempre corre el riesgo de decir demasiado o demasiado poco. Nos brindas 5 micros ingeniosos y divertidos. El último con sabor nacional quizás? Un abrazo.

Enrique dijo...

Tienes mucha razón Jorge en que el mircrorrelato es un género nada fácil. Ni te imaginas la de vueltas que le doy a cada frase para que todo encaje más o menos bien con lo que tengo en la mente. Reescribo una y otra vez hasta conseguir decir lo más posible con el mínimo de palabras. Efectivamente, el último micro es totalmente en clave nacional, y de más actualidad que nunca ahora que tenemos elecciones a la vista el 20-D. No sería mala idea que la historia se hiciera realidad para librarnos del mediocre de Rajoy, aunque es difícil si no hace más que esconderse tras un plasma :D.

Un abrazo amigo Jorge.

PD: en breve publicaré la tercera entrega de Micronegros.

Ricardo Zamorano Valverde dijo...

Microrrelatos escritos por alguien que sabe cómo hacerlo. Una de las cosas que más destaco son los títulos, muy buenos e imprescindibles para comprender la historia, para cerrarla. El primero es brutal, y me recordó a algunos relatos de Poe, y el último atrevido, irónico y actual. Vaya con Soraya, y pobra Ra... Bueno, quien sea quien esté en el ataúd, jajaja.
Un abrazo, Enrique.

Edgar K. Yera dijo...

Ingeniosos y bien elaborados,
el primero me ha encantado.
Saludos.

Federico Rivolta dijo...

¡Muy buenos! Mis preferidos: Tu versión del dinosaurio y la del impaciente (o la impaciente) que se casó con el vejestorio de la abultada cuenta corriente.
Un saludo, Enrique.

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